Hoy tomé una desición, sï, una desición: dejo la terapia. Y no es porque me considere un superado ni que mis problemas hayan quedado atrás. No estoy en paz con el mundo ni logre resolver mis viejos conflictos.
Pasa que cuando tu propia psicóloga dice que esta harta, Harta, HARTAAAAAAAAAA!!! de escuchar tus problemas es momento de despertar y asumir que nuestra vida necesita un giro.
Pasa que ser gay es complicado, pero ser gay en un pueblo chico es más de lo que cualquiera puede afrontar.
No hablo de la discriminación de la gente, que existe aunque ahora nos la demos de superados y se escuche a la gente decir: "Sí, los gay tienen derechos", "dejen que los gays se casen", "son casi seres humanos" o los comentarios más clásicos pero que nunca pasan de moda: "respeto a los gays pero mi hijo no es puto" y "yo me cojo putos pero no soy puto"; ahora se suma la discriminación entre los mismos homosexuales, o como a la gente "normal" les gusta decir: "el ambiente".
En definitiva, ser gay en estos días esta bien visto, siempre y cuando se cumplan estas simples condiciones:
1 - Tener un novio presentable con el cual tomarte de la manito mientras estas con tus amigos, para no ser uno de esos putos promiscuos.
2 - Tener una tabla de lavar en el estomago.
3 - No pasar de 30 años.
De más esta decir que no cumplo con ninguna de estas condiciones. Desde el jueves pasado entré en los temidos 30, que es la fecha de vencimiento en nuestra bendita comunidad, nunca comulgué con la idea de tener un novio de adorno y en cuanto a mis abdominales, bueno...., basta con decir que yo los odio y ellos me odian a mi.
De modo que aquí estoy, un paria total me miren por donde me miren, viendo a donde me empujará la vida a partir de esta decisión.